Kyoya detuvo su paso en la puerta de la sala de música donde se encontraba Meikyo con su Nana, Ben y sus tres empleados, ella estaba tocando una pieza de piano, era movida, rítmica  pero de una manera melancólica también, abrió suavemente la puerta para ver quién podía tocar << el llanto de un ángel>> vio la espalada de Meikyo que se mecía suavemente de un lado a otro del asiento del piano, poseída en la música.

 Podía observarse también que movía los manos con sentimiento, fuerza y concentración, sus movimientos por momentos eran bruscos pero casi inmediatamente se suavizaba, se mecía al compas de las melodías que emana del piano de cola negro, el piano pareciera que quería cantar, como si quisiera hablar y contar a todos sus penas, en cada tecla que tocaba parecía gritar una historia de amor, pasión y angustia que juntas contaban el verdadero amor que pocos alcanzaron, los arboles de los jardines se mecían al ser acariciados por el viento y parecía que entre ellos susurraban secretos, ella miro al techo como si quisiera hablar, como si quisiera cantar la letra de la canción en despecho a ese sentimiento que brotaba de su corazón, pero no lo hacía en lugar de eso tocaba con más pasión sobre las teclas del piano y era el piano que emanaba en melodía ese sentimiento encerrado en el corazón de Meikyo.

 Las melodías brotaban por toda la habitación, llenaban el lugar produciendo la sensación que alguien te susurraba con suavidad y con dulzura algún secreto del corazón del piano y la pianista, las lagrimas empezaron a brotar de los ojos que se encontraban dentro de la habitación, y poco a poco las melodías fueron bajando su tono, parecía que se perdía en el olvido, el silencio de la habitación, ahora verdaderamente solo se estaba convirtiendo en susurros olvidados de las habitación, en secretos del alma que se sellaban y guardaban para que fueran olvidados, los secretos de la pianista y su piano.

 Sin darse cuenta Kyoya también fue conmovido por la música, aunque no derramo lagrimas sintió como su corazón paraba al detenerse la música, escucho como las personas dentro de la habitación se comenzaban a mover y limpiar sus lágrimas, Alín le pidió a Meikyo que tocara otra, entre lo que llegaba su joven señor, pero él no podría aguantar más otra canción tan triste, así que entro en la sala, como se acabara de llegar

 Bienvenido joven señor -dijeron los tres empleados al unisonó al verlo entrar

 ¿Qué haces en la sala de música? -se dirigió a la joven

 Quizás tocando música -contesto extrañada por la pregunta tan obvia

 La cena ya debe estar lista, vamos a cenar que no me gusta esperar

 Dicho esto salió por la puerta y se encamino al comedor, atrás le seguía Meikyo, ella estaba calmada, sería pero calmada, él sabía que algo raro estaba pasando porque ella no era así, pero como podía afirmar eso si ni la conocía, se sentó en su respectivo lugar de la mesa del comedor y ella delante de él. Los dos estaban en silencio sin decir nada

 ¿Cómo estuvo tú día? -por fin hablo la joven

 Bien

 ¿Cómo estuvo tú tarde?

 Bien

 El silencio se apodero nuevamente de la habitación en lo que esperaban que la cena fuera servida, recordando las palabras de Orión y su propósito, él le dedicaría quince minutos, los de la cena, nada más, así que se animo

 Me comentaron que estuviste cultivando y que sembraste algo nuevo -comentaba Kyoya mientras ya le servían la cena

 Si, quería pedirte permiso para sembrar algo -hablo entusiasmada al ver que él era quien tomaba la iniciativa de la conversación- pero me he adelantado

 Mientras sea comestible

 Es que de eso se trata -miraba el plato de la cena

 ¿Qué sembraste?

 ¿Qué come Akeru? -dijo decisiva

 Come rayos de sol -extrañado por la pregunta- Le gustan preferentemente lo de la mañana, más que los del medio día o la puesta de sol

 Y ¿qué como Kureru?

 Tengo entendido que come rayos de luna, a ¿qué vienen esas preguntas?

 Bueno... Es que mi Star come lluvia de estrellas y me preguntaba si...

 ¿Star? ¿Lluvia de estrellas? -pregunto sin entender muy bien

 Sí, el guardián del astro estelar se llama <<Star>> y come lluvias de estrellas

 Pero eso solo ocurre una noche cada tres meses

Si, lo sé, tengo un frasco de ello, pero como solo una vez cada cierto periodo hay veces que Star tiene hambre pero le tengo que racionar

¿Qué tiene que ver eso con lo que sembraste?

 Resulta que las lluvias de estrellas se pueden sembrar y hacer que crezcan, parecen viñedos, pero en lugar de uvas son estrellas

 Ah, ya entiendo

 Y me preguntaba si las podía sembrar, para tener raciones

 Pero solo tienes que esperar tres meses por la lluvia, aparte no puedes consentir mucho en la comida de Star, puede que se vuelva un glotón

 No es eso, aparte son pocas las que caben el frasco, no es que me dé flojera ni nada de eso, de hecho llevo un calendario de las lluvias de estrellas

 Entonces cuál es el problema solo debes estar pendiente de ellos

 Sí, pero imagina que te invitan a una importante cena de negocios, y te piden que lleves a tu esposa -explicaba con un ejemplo Meikyo- Y esa noche es la lluvia de estrellas, pero no puedo salir con el frasco a capturar estrellas porque se vería raro que lo hiciera, qué sentido tiene, y aparte ese frasco está marcado por la deidad Alexander, qué hace tu esposa con algo de Alexander

 Buen punto

 Ahora, si no voy yo a buscarlo le pido a alguien más que lo haga, eso también cuestionaría él porque pido algo aparentemente insignificante

 Por qué no se lo pides a los empleados

 Es que a Star no le gustan las primeras estrellas, le gusta que espere ligeramente por las que le sigue, aparte es muy poco la duración, pero ya estoy familiarizado con eso

 Pero eso es consentirlo demasiado

 Sin embargo Kyoya, tú mismo has dicho que a Akeru le gustan los rayos del sol de la mañana, no del mediodía ni de la puesta, tú también tratas de consentir sus gustos, no estamos en las mismas

 Creo que nos hemos desviado del tema- recordando el inicio de la conversación- es que tiene que ver lo el cultivo

 Que si seguiría capturando estrellas pero ya no estaría tan preocupada si una noche se me pasa, ya tendía una ración guardada, una siembre que me ampare y solo seleccionaría las que le guste a Star

 Bueno, si me has dado tan bueno argumentos, creo que está bien, puedes hacerlo, pero trata de no llevarte todo el jardín

 Muchas gracias -sonrió emocionada mientras terminaba de comer, por un momento Kyoya se quedo observándola, no comprendía muchas cosas, pero sobre todo aún no comprendía cómo es que de ella podía salir tan hermosas melodías.

 Terminaron de comer y él se dirigía a su piso de trabajo, Meikyo trato de conversar más con el mayor, pero este fue en definitiva muy cortante, no pasaría de los quince minutos diarios, no más. Así que dejo a su joven esposa a los pies de la escalera en lo que el subía para ir a una de las habitaciones de trabajo, en la habitación se ubicaban grandes archiveros muy bien ordenados y pegados en las paredes, junto a la ventana del centro se encontraba un escritorio de roble puro, el se sentó en su respectivo lugar, una silla ejecutiva de color café, reclinable y muy amplia. Adelanto parte del trabajo que no logro avanzar con éxito en su compañía.

 Mientras tanto Meikyo estaba en la sala de música con sus protectores y sus tres amigos, platicaban ampliamente de varias cosas, de secretos y dudas, de historias y aventuras, pese que había una sala de espera para tomar el té de tal manera que fuera más a gusto las conversaciones, ellos preferían la sala de música, estar rodeado de tantos instrumentos que cuentan los más puros sentimientos de quienes los tocan.

 El señor se veía un poco más serio de lo normal

 Tienes razón Lían, pero al mismo tiempo se mostro más abierto -concluía Arthur- Era como si él mismo no se decidiera que actitud mostrar

 Bueno, lo importante es que te dio su permiso de plantarlo -continúo Alín- Así ya no tendremos problemas

 Es como si el mismo planeara escucharme unos minutos y después ya no -decía muy segura de sí misma Meikyo

 De cualquier forma hace lo mejor posible para ser el primer día

 Si nana, pero se me ha hecho algo eterno

 Porque no cierras este hermoso día lleno de aventuras con otra canción -sugirió Arthur

 Arthur -regaño Alín- No ves que Meikyo está cansada

 No, me encantaría, nunca había tenido tanto público

 Pero antes, la canción, la primera canción -cuestionaba Lían dudosa- La que nos tocaste, cómo se llama

 Ah, esa es <<Piano>>... pero no recuerdo el autor, Ben tú lo recuerdas

 No cariño, creo que no

Está bien, prometo Lían que lo investigare, ahora tocare  <<Bailarina de cajita musical>> es un poco más animada, no quiero que se vayan a acostar con el corazón roto

 Esa canción la tocaba tu padre cuando tenías alguna pesadilla- dijo Ben

 Si, y como hoy fue muy difícil, es momento de que una canción nos anime

 Se sentó en la silla de piano de cola negro, abrió la tapa, miro las teclas un momento, como si quisiera que ellas le dieran permiso de tocar esa canción. Por fin con suma delicadeza puso gentilmente un dedo sobre la tecla y esta dejo escuchar un sonido suave que le acompañaban con otras teclas. El sonido que emanaba del piano, tan suaves y continuas hacia parecer que efectivamente  acabas de abrir una cajita de música, después las notas subieron de tono y ella se mecía sobre sí misma, con una sonrisa, con los ojos de una niña que descubre las melodías de una cajita de música.

 Y así, suave y rítmicamente toco, siempre sonriente, viendo las teclas del piano dejaba salir esas melodías, esas melodías que le contaban una historia de amor, cerró los ojos dejándose llevar por sus manos, imagino como las notas salían del piano y le daba forma a una <<bailarina>> con su tutu largo trasparente, bailando, saltando, danzando sobre el piano de cola negro, con una delicadeza sublime, de una lado a otro, parecía que al paso que daba la <<bailarina>> dejaba rastro de colores alegres.

 Y así, poco a poco todos se sumergieron esa <<bailarina de cajita de música>> que danzaba alegremente en su imaginación, en cada tecla de que da, en cada sonido que emanaba del piano de cola negro. Hasta que como si fuera una cajita dio la última tecla y la muñequita paro, dejando de bailar y desvaneciéndose en el aire.

 Incluso, aquella persona que nadie sabía que podía escuchar al piano cantar, a las notas cobrar vida, incluso a Kyoya, que en su oficina, parado junto a la ventana podía escuchar esa hermosa pieza, su oficina estaba debajo de la sala de música, así que escucho hasta la primera nota que ella emitió.

 Parado junto a la ventana, viendo la noche que ya se había asomado, viendo en la luna danzar a la <<bailarina de cajita>>. Quién diría que incluso él podía ser derrotado por la música, pero bien se sabe que la música es universal y no se necesita ser del mismo país o el mismo idioma para entenderlo.

 <<Bailarina de la cajita musical>> -dijo mientras cerraba los ojos para apreciar la música que emanaba del piano que una pianista tocaba.